domingo, 9 de enero de 2011

Llegan los zombis más reales

El próximo martes La Sexta estrena ‘The walking dead’ (‘Los muertos vivientes’), así que para poneros en antecedentes, vamos con el primer arco argumental del cómic en el que se basa esta serie, ‘Días pasados’.

Robert Kirkman creó en 2003 el cómic mensual ‘The walking dead’ para la editorial norteamericana Image y desde entonces se ha covertido en uno de los superventas, tanto al otro lado del charco como aquí en España, además de uno de los favoritos de la crítica. Lleva ya publicándose siete años y su popularidad ha experimentado ahora un nuevo espaldarazo tras la adaptación televisiva, que por ahora cuenta con una primera temporada de seis capítulos.

Seis son también los números de la edición original que recoge cada volumen de la española, empezando por ‘Días pasados’. Este primer arco argumental sirve para que Kirkman prepare el escenario en el que se desarrollará la serie. El protagonista, Rick Grimes, un policía norteamericano, resulta herido en un tiroteo y entra en estado de coma. Cuando despierta, en una escena calcada a la del inicio del film ’28 días después’, descubre que está solo en un hospital invadido por zombis.

Este primer número ya deja patente uno de los méritos de Kirkman. En una época en la que cada vez cuesta menos tiempo leer un cómic debido al uso excesivo de páginas-viñeta (cuando no dobles-páginas) y en el que a menudo parece que en un único número de 24 páginas no ocurre nada, en ‘The walking dead’ encontramos largos diálogos y multitud de situaciones en un solo número.

Así, en la primera entrega de la serie Rick conoce a un padre y un hijo que le ponen en antecedentes. Nadie sabe cómo ocurrió, pero la plaga de zombis se ha extendido y los medios de comunicación han dejado de emitir. La gente se agrupa en las grandes ciudades y la única manera de acabar con los zombis es golpearles la cabeza. Tras asumir la situación, Rick coge un coche de policía y se marcha a Atlanta, donde viven sus suegros, ya que cree que su mujer y su hijo habrán acudido allí. Antes, sin embargo, en la mejor escena del primer número, vuelve a donde encontró a un zombi, casi un esqueleto, incapaz de moverse del suelo, pero también incapaz de morir, para matarle y poner fin a su sufrimiento.

En el segundo número Rick sustituye el coche, una vez que se queda sin gasolina, por un caballo, y tiene lugar la escena que ya estaréis cansados de ver en las promociones televisivas, en la que llega a caballo hasta una ciudad desierta infestada de zombis. Logrará salir con vida gracias a la ayuda de Glenn, un joven que le explica que el Gobierno reunió a la gente en las grandes ciudades, pensando que sería más fácil protegerles. Pero lo que consiguieron fue llevar ‘la comida’ de los zombis a un mismo sitio, y en pocas semanas todos eran zombis.

Glenn le lleva al campamento donde viven varios supervivientes, entre los que encontrará a su mujer y su hijo. A partir de ahí el cómic se centra en las relaciones entre este grupo de personas, marcadas por todos los cambios que supone para la vida cotidiana la invasión de zombis. Ahí es donde Kirkman se luce, logrando que este mundo de muertos vivientes parezca más real que ningún otro gracias a tener en cuenta todos los aspectos que se verían afectados por este nuevo escenario. También consigue que la aparición de cada zombi resulte sobrecogedora, a pesar de que ya estamos hartos de ver muertos vivientes en multitud de películas, debido a que su apuesta es una narración dramática, no humorística ni de aventuras, donde, por ejemplo, Rick siente asco y miedo, pero también piedad y compasión, al ver en qué se han convertido quienes unos días antes eran personas como él.

Cierto es que, poniéndonos severos, este primer arco argumental no es nada del otro mundo, pero sirve para ponernos en situación, presentar personajes y preparar el terreno para abordar tramas más ambiciosas. Eso sí, Kirkman ya toma la costumbre de cerrar cada número con un golpe de efecto que deja al lector con la boca abierta, y tiene la suerte de contar a los lápices con Tony Moore, que convierte sus dibujos en blanco y negro de estilo realista en lo mejor del arranque de esta serie.

Para acabar, la trama principal de ‘Días pasados’ es el triángulo amoroso entre el protagonista, su mujer y otro policía, compañero de Rick, que llevó a ésta a Atlanta. Ambos iniciaron un romance, convencidos de que Rick había muerto, y su regreso acabará teniendo graves consecuencias…


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